El notable aumento en la participación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), el fondo soberano de la Anses, en las principales empresas argentinas ha generado interrogantes en el mercado. Muchos se cuestionan las razones detrás de este giro hacia la estatización que impulsa el gobierno de Javier Milei, especialmente en un contexto de rally financiero y la remonetización que promueve Luis Caputo, junto con la necesidad del gobierno de obtener más crédito sin recurrir a la emisión de pesos.
Los datos que han surgido de las presentaciones realizadas por las empresas ante la SEC en Estados Unidos, y que fueron revelados por la periodista Florencia Donovan, muestran cifras sorprendentes. Por ejemplo, la participación estatal en el Grupo Galicia creció del 16,8% al 22,5%. En Loma Negra, de Mindlin, la participación saltó del 5,33% al 9,2%. En TGS, avanzó del 24% al 25,33%. En Banco Macro, se incrementó del 28,8% al 29,75%. En Byma, trepó del 3,34% al 8%, y en YPF, la tenencia de acciones subió del 1,46% al 8% del paquete que está en manos del mercado.
Detrás de estas cifras se oculta un dato significativo. Entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, el FGS realizó compras de acciones por un total de USD 1.426 millones al contado con liquidación. Más de la mitad de estas adquisiciones se concentraron en YPF, mientras que el 27% fue destinado a Galicia, y el resto se distribuyó entre once compañías.
La consultora 1816 presentó un cuadro que ilustra la magnitud de las tenencias del FGS. Galicia representa en la actualidad USD 1.507 millones valorizados al CCL dentro del fondo. Banco Macro suma otros USD 1.415 millones, YPF USD 1.362 millones, TGS USD 1.206 millones y Pampa Energía USD 1.048 millones. De esta manera, el FGS concentra una porción decisiva de su cartera en los sectores de bancos y energía, que el mercado considera clave para liderar el próximo ciclo exportador argentino.
Algunos analistas interpretan esta movida como una señal alcista para las acciones argentinas. Aseguran que el FGS está aprovechando los precios todavía bajos para acumular equity en sectores estratégicos. Un operador bursátil resumió la situación: "Cuando un jugador de este tamaño compra, manda una señal".
Sin embargo, la situación también genera inquietudes políticas. Varias empresas buscan recomprar parte de esas tenencias, temiendo que, ante una posible derrota de Milei en 2027 y el regreso del peronismo, el Estado recupere influencia en los directorios.
La explicación que circula en el exterior sugiere un "arbitraje temporal". Fuentes de Wall Street indican que el equity argentino sigue siendo barato en términos de dólares, especialmente en los sectores de minería, energía y utilities. Así, el FGS adquiere activos castigados con una estrategia de salida ya definida. "Si sabés quién te va a comprar mañana y a qué precio, reducís muchísimo el riesgo", explicó una fuente desde Nueva York.
Caputo busca mover los fondos de la Anses, lo que aumenta la tensión con su par de Capital Humano, Sandra Pettovello, por el manejo de la Anses. En Buenos Aires, la versión es diferente. Una fuente vinculada a despachos oficiales comentó: "Es una espalda financiera para sostener la remonetización y expandir préstamos". El Gobierno requiere más pesos en circulación sin disparar la emisión, y el FGS se presenta como una herramienta capaz de impulsar crédito y liquidez desde abajo.
Un informe del FGS revela otro movimiento interesante: el fondo pasó de 106,1 billones de pesos en diciembre de 2025 a 112,6 billones en marzo de 2026, lo que representa un incremento del 6,1% trimestral, aunque por debajo de la inflación acumulada del período, que rondó el 9,4%. Sin embargo, en términos de dólares, el panorama se transforma. Si el stock en pesos, que representa el 83% de la cartera, se convirtiera al tipo de cambio oficial, el FGS equivaldría a USD 76.356 millones, lo que implicaría un aumento del 9,7% en moneda dura.
La composición del fondo también ha cambiado. Los títulos públicos nacionales siguen representando cerca del 77% del total, pero el FGS aumentó su participación en el sector energético y redujo su peso relativo en servicios financieros en comparación con 2024. Las principales posiciones incluyen a Ternium, Banco Macro, Transener, Pampa, Galicia e YPF.
La consultora Delphos Investment estimó que el FGS ya representa cerca del 13% del mercado accionario argentino, con participaciones en más de 40 compañías y posiciones especialmente fuertes en bancos, energía y utilities. También señalaron que el 75,6% de los activos sigue invertido en títulos públicos del Tesoro, y que la reciente valorización estuvo impulsada por el rally de bonos soberanos.
En las mesas financieras también circula otra hipótesis: que el FGS utilice parte de la valorización de acciones para rotar hacia obligaciones negociables corporativas en dólares. Esto sugiere un nuevo arbitraje, vendiendo equity caro para adquirir deuda privada con rendimientos del 7% al 9% en dólares, con un riesgo percibido menor al soberano argentino.
El comentario más frecuente en el ámbito financiero es que "van a usar el FGS para darle bid al mercado". Otros especulan sobre convertirlo en un comprador estructural de obligaciones negociables, lo que ayudaría a financiar empresas, profundizar el mercado de capitales y evitar la emisión monetaria directa.
Las empresas donde este esquema podría implementarse coinciden casi perfectamente con aquellas en las que la Anses ya tiene una presencia significativa: Galicia, Supervielle, BBVA, Pampa, TGS, Edenor, Transener y otras firmas del sector energético. El FGS ya tiene antecedentes de inversión en obligaciones negociables, fideicomisos, deuda privada y fondos corporativos.
Lo concreto es que Javier Milei, quien se construyó como un crítico de la intervención estatal y el uso político de los fondos públicos, busca ahora dólares, crédito y liquidez. Parece estar utilizando al FGS como una pieza central de su estrategia, un actor que compra, sostiene precios y aumenta su participación en las empresas mientras el mercado observa atentamente, intentando descifrar cuál es el verdadero plan de salida.

