Verónica Magario logró posicionarse al frente de la comisión de Legislación General para el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), un espacio crucial en la gestión de los expedientes del Senado. Esta comisión, que ahora se encuentra formalmente constituida, fue objeto de intensas disputas internas dentro del peronismo tras la publicación de un decreto que desató tensiones significativas.
Inicialmente, un acuerdo entre 20 de los 24 senadores de Fuerza Patria estableció que la presidencia de esta comisión debía ser ocupada por Malena Galmarini. Sin embargo, en un giro inesperado, Magario designó a Germán Lago, un destacado referente del axelismo, quien asumió su cargo en diciembre pasado.
Con esta decisión, Lago se convirtió en presidente de la comisión, mientras que Marcelo Leguizamón ocupó la vicepresidencia y Pedro Borgini se convirtió en secretario. La votación, que reunió a 10 de los 11 miembros, tuvo como única ausencia a Federico Fagioli, un senador alineado con Juan Grabois.
Por su parte, La Cámpora expresó su descontento con la elección de Magario, especialmente cuando el senador Diego Videla, quien participó de manera remota, se abstuvo de votar en la elección de las autoridades. “Quiero avisar que yo me abstengo porque no era lo que se había acordado en el bloque”, afirmó Videla, tras enfrentar problemas de sonido durante la sesión.
La interna del peronismo ha complicado la definición de las comisiones en la Legislatura. A pesar de contar con quórum propio en el Senado bonaerense, las profundas divisiones internas han retrasado la conformación de las comisiones por dos meses. Finalmente, se llegó a un acuerdo que estipulaba que Galmarini presidiría Legislación General, Lago se encargaría de Presupuesto y el camporista Emmanuel González Santalla asumiría Asuntos Constitucionales y Acuerdo.
La crisis dentro del bloque se intensificó esta semana cuando Magario oficializó los cambios en las comisiones. Lago pasó a liderar Legislación, Galmarini se trasladó a Asuntos Constitucionales y González Santalla a Presupuesto. Este malestar generalizado hacia la vicegobernadora ha llevado a algunos senadores a especular sobre una posible ruptura en el bloque, aunque otros sectores de Fuerza Patria se muestran más cautelosos, considerando que una fractura en la Cámara Alta podría tener repercusiones en otros ámbitos como Diputados y los Concejos Deliberantes de los distritos.
La expectativa era alta respecto a la conformación de la primera de las comisiones en disputa. La oficialización de Legislación General sugiere que no habrá cambios en las demás comisiones, lo que implica que Magario ha ganado una importante pulseada frente al kirchnerismo y La Cámpora.
La derrota más significativa recae sobre el kirchnerismo, dado que González Santalla, un senador de Avellaneda cercano a Máximo Kirchner, había controlado esa comisión durante varios años. La maniobra de Magario para tomar el control de esta comisión clave parece estar vinculada a las tensiones que surgieron a principios de año, cuando Cristina Kirchner logró imponer a Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado, un cargo que Axel Kicillof considera fundamental debido a su posición en la línea de sucesión.
Magario había realizado un esfuerzo considerable para ubicar en la vicepresidencia primera a Ayelén Durán, una senadora aliada a Andrés Larroque. Junto a Gabriel Godoy, Durán formaba parte de la cúpula de La Cámpora en Bahía Blanca, pero esa estructura se fracturó con la conducción de Máximo Kirchner para alinearse con el axelismo a través del Cuervo.

