En el seno del gobierno, surge el espectro de Sergio Massa como justificación para el escándalo que generó la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec. Al mismo tiempo, se dirigen críticas hacia Luis Caputo, a quien acusan de no tener la habilidad necesaria para manejar esta crisis. Desde la Casa Rosada, apuntan al líder del Frente Renovador como el instigador de una maniobra destinada a perjudicar al gobierno, utilizando a su ex economista de confianza.
Lavagna formó parte del círculo cercano a Massa durante varios años, y en el gobierno creen que nunca rompió esos lazos. Sin embargo, el entorno de Massa sostiene que el diálogo se cortó de manera definitiva cuando el Frente Renovador cuestionó las manipulaciones en las mediciones de actividad económica, que intentaban ocultar la recesión. Fuentes del oficialismo revelaron que, desde hace más de dos meses, Javier Milei había estado conversando con Lavagna sobre el momento más adecuado para presentar el nuevo índice de inflación.
Lavagna y Milei se conocen desde hace tiempo, incluso antes de que el actual presidente se dedicara a la política. La renuncia de Lavagna se produjo porque el nuevo índice de inflación arrojó un 3,4 por ciento, y se le pidió que no lo hiciera público. “Javier le dijo a Marco que no era el momento de difundir el nuevo índice, que había que esperar a que se completara el reacomodamiento tarifario”, aseguró un dirigente libertario que estuvo al tanto de lo sucedido.
Con fuertes aumentos en las tarifas de luz y gas previstos para los próximos meses, un nuevo índice que reflejara más fielmente estos incrementos iba a elevar considerablemente el IPC, algo perjudicial para el relato del gobierno libertario. Caputo cometió un error al permitir que esta situación se descontrolara, y el costo que enfrenta el gobierno es altísimo: se pone en riesgo la credibilidad de las estadísticas oficiales y se alimentan las sospechas de que la baja de la inflación es exagerada.
“Toto se equivocó al dejar esto suelto, no estuvo encima del tema”, es la crítica que se repite contra el ministro de Economía. El mercado no reaccionó bien al manejo del IPC, fundamental para calcular la rentabilidad de los bonos que ajustan por CER: el riesgo país aumentó y los activos argentinos se desplomaron.
A pesar de este problema, en las últimas horas un detalle técnico alimentó las teorías conspirativas de los libertarios. Desde la Casa Rosada aseguran que la nueva ponderación de los servicios está mal elaborada y resulta un 50% superior a lo que debería ser, lo que algunos interpretan como un sabotaje deliberado, un “terrorismo estadístico”. Se sugiere que Lavagna, tras dos años manipulando los índices para favorecer al gobierno de Milei, se habría convertido en un “unabomber estadístico”. Sin embargo, esta acusación le resulta conveniente al gobierno para desestimar el nuevo índice que indicaba una inflación superior al 3 por ciento.
La renuncia de Lavagna, entonces, se presenta como una jugada calculada para salir de un cargo que ya le resultaba incómodo. “Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe”, comentó un veterano funcionario, recordando que hace dos décadas, Roberto Lavagna, padre de Marco, realizó una jugada similar durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Cuando la inflación comenzó a complicarse, el entonces ministro de Economía se retiró del gobierno denunciando la cartelización de la obra pública, una acusación que luego se demostró cierta. Coincidencias o no, esa maniobra de Lavagna padre estuvo vinculada a su relación con Paolo Rocca, en medio de un conflicto por un gasoducto. Esa salida le permitió mantener una buena imagen pública, aunque nunca pudo traducirla en un triunfo electoral.
Los libertarios buscan culpables por su propio descalabro, pero quizás deberían reflexionar más sobre los lazos de la familia Lavagna con Rocca. No solo el ex ministro era cercano al grupo, sino que un hermano de Marco trabajó durante años en Techint. La coincidencia de su salida del gobierno con el enfrentamiento de Milei con Rocca podría ser casualidad o la primera retribución de favores del empresario.
Marco enfrentaba dificultades debido a las evidencias de manipulación de las estadísticas de actividad y pobreza, había perdido técnicos clave en esas áreas y su prestigio se veía afectado. No obstante, Lavagna también cargaba con un episodio oscuro de su gestión albertista en el Indec. Los datos del censo de 2022 permanecieron ocultos durante meses en medio de una licitación oscura ganada por el grupo Mazer, cercano a Daniel Scioli, que nunca había realizado un censo. En esa operación se mencionó al legislador Eugenio Casielles, quien en ese momento estaba vinculado a Lavagna y fue uno de los fundadores de La Libertad Avanza, pero tuvo que abandonar el espacio tras un enfrentamiento con Karina Milei.

