Karina Milei tomó la decisión de frenar las designaciones de nuevos jueces que había negociado Santiago Caputo con los gobernadores para cubrir más de 200 vacantes en los juzgados federales. Esta situación generó un clima de incertidumbre entre los mandatarios provinciales que habían acordado sus candidatos con Caputo.
La inquietud creció tras conocerse las declaraciones que la secretaria General de la Presidencia realizó en una reunión el martes pasado con los presidentes del partido La Libertad Avanza en las provincias. Según un dirigente presente, Karina les indicó a los líderes libertarios que "no tengan ningún acercamiento con gobernadores, ni aunque parezcan aliados".
Durante el encuentro, la hermana de Javier Milei intentó proyectar una imagen de unidad con Caputo, afirmando: "Santiago, Javier y yo somos uno solo". Sin embargo, su discurso de armonía se desmoronó menos de 24 horas después, cuando despidió a varios funcionarios de Caputo en el ministerio de Justicia, como Sebastián Amerio. Esto dejó en claro que lo que se decía y lo que se hacía eran dos cosas distintas.
La situación se tornó más compleja cuando Juan Bautista Mahiques asumió el cargo en el ministerio de Justicia. Los gobernadores comenzaron a cuestionar si el nuevo gobierno respetará los acuerdos previos sobre las vacantes judiciales o si todo volverá a empezar de cero. Un gobernador cercano a la Casa Rosada expresó su preocupación, ya que en su provincia se había cerrado un nombre para una de las vacantes, pero sabía que el gobierno tenía otros planes: "¿Van a mandar el pliego del mío al Senado?"
En provincias aliadas como Tucumán, la selección de candidatos para los juzgados federales ya estaba bastante avanzada. El proceso quedó en manos del Presidente, quien debe definir los nombres y enviarlos para su tratamiento en la comisión de Acuerdos, liderada por Juan Carlos Pagotto, para luego ser aprobados en el recinto.
El dilema radica en que Karina ahora posee la capacidad de modificar lo que Caputo había acordado con los gobernadores, y de crear una nueva estrategia para el Poder Judicial. Aunque una de las opciones podría ser trabar acuerdos con las provincias para asegurar el apoyo de diputados y senadores aliados en votaciones legislativas, también se considera la posibilidad de que la hermana presidencial y el clan Mahiques retomen las negociaciones con el peronismo.
Si bien la bancada del peronismo se redujo a 25 senadores tras la ruptura con Carolina Moisés, el kirchnerismo aún retiene un tercio más uno para bloquear nombramientos de ministros de la Corte y del procurador general de la Nación. Sin embargo, bajo la dirección de Karina Milei, se avanza en la idea de designar jueces federales mientras se postergan las negociaciones por la Corte y el Procurador.
La llegada de los Mahiques al gobierno, que sugiere un posible acuerdo entre Karina Milei y Daniel Angelici, plantea el riesgo para el kirchnerismo de quedar excluido de las negociaciones por los jueces federales, ya que la Casa Rosada parece preferir dialogar directamente con los gobernadores.
A pesar de que el clan Mahiques ha estado involucrado en causas contra Cristina Kirchner, un dirigente peronista reveló que Máximo Kirchner, Juan Martín Mena y De Pedro discutieron sobre la situación legal de la expresidenta una semana antes de que esta se reuniera con Miguel Pichetto. "Bajemos un cambio, hay que encontrar la forma de aliviar las condiciones de detención de Cristina", habría solicitado Máximo.

