El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, fue el encargado de facilitar el encuentro entre Lula y Paolo Rocca, en un evento que envió un mensaje contundente hacia Javier Milei. Ambos participaron de la inauguración de la Escuela Técnica Roberto Rocca, una obra construida por la siderúrgica Ternium en Santa Cruz, al oeste de Río de Janeiro, que actualmente da empleo a 8.000 personas y produce acero que compite a nivel mundial.
Más allá de la formalidad del evento, la imagen de Lula junto a Rocca está cargada de simbolismo y de mensajes cruzados. Desde el lado brasileño, se resalta el avance del modelo industrial impulsado por Lula, quien además disfrutó de la oportunidad de mostrarse alineado con el propietario de la única multinacional argentina, en un contexto donde este último ha sido objeto de críticas por parte de Milei, quien se presenta como un presidente favorable a las empresas.
Un funcionario brasileño comentó a LPO que “Lula y Rocca no tenían una relación previa, pero el alcalde de Río de Janeiro los acercó y, por supuesto, ambos disfrutaron la oportunidad de sacarse una foto juntos como un mensaje directo a Milei”. Rocca, que cuenta con significativas inversiones en Brasil, recientemente adquirió el control de la planta de Usiminas, donde se fabrican tubos sin costura para la industria petrolera, un hecho que generó tensiones con el gobierno argentino.
Milei ha descalificado a Rocca, llamándolo Don Chatarrín, y ha insinuado que busca establecer “negocios turbios con el Estado”, además de pronosticar que “deben desaparecer e ir a la quiebra”. Esta tensión entre Milei, Rocca y Madanes Quintanilla, otro líder de la industria pesada argentina, no es casual. El libertario ha estado implementando un modelo que se opone al desarrollo industrial, en contraste con el enfoque brasileño que ha mantenido su capacidad industrial, independientemente del color político de sus gobiernos.
Las principales entidades empresariales han exigido un diálogo a Milei y han criticado el cierre de industrias. Un reciente estudio de la Universidad de Buenos Aires reveló que la capacidad ociosa de la industria argentina supera el 40%, lo que se traduce en una pérdida de 160 empleos diarios. Durante los dos años de gobierno de Milei, la participación de la industria en la economía argentina se redujo a un 13%, un nivel que no se veía desde antes de la Segunda Guerra Mundial.
El contraste con Brasil es evidente. En su tercer mandato, Lula lanzó una nueva versión del PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento), un ambicioso plan que busca fomentar inversiones productivas por un total de USD 340 mil millones, centrado en infraestructura, energía y áreas sociales. Además, Lula ha promovido otros dos programas, Nueva Industria Brasil (NIB) y Programa MOVER, que tienen como objetivo modernizar y fortalecer la industria brasileña, incentivando la producción sustentable, la innovación tecnológica y la competitividad.
El NIB se enfoca en generar empleos calificados, fomentar la investigación y el desarrollo, descarbonizar la economía y posicionar a Brasil a la vanguardia de la movilidad sostenible. Por su parte, el Programa MOVER ofrece incentivos para que las empresas inviertan en eficiencia energética, seguridad vehicular, formación profesional y contenido local. En este contexto, se inauguraron dos plantas del gigante automotriz chino Great Wall Motor (GWM) y se llevó a cabo el lanzamiento de la escuela industrial junto a Rocca.
Un empresario de la Federación de Industriales de San Pablo (Fiesp) explicó a LPO la diferencia entre Lula y Milei: “Lula suele rodearse de empresarios en inauguraciones para resaltar la reactivación de inversiones, la creación de empleo y la colaboración entre el gobierno y el sector privado”. La foto de Lula y Rocca simboliza una combinación de elementos: el modelo industrial, un mensaje a los empresarios brasileños que podrían estar considerando alinearse con el bolsonarismo en las próximas elecciones, y la tensa relación de ambos con Milei.
Un empresario que conoce de cerca la situación afirmó que “la cercanía entre Rocca y Lula responde a intereses económicos y estratégicos, especialmente en el sector siderúrgico y energético. Además, se ha sumado una agenda de capacitación y desarrollo técnico”. Aunque no se considera una jugada política, se reconoce que si Lula es consciente de los conflictos entre Rocca y Milei, podría serle útil mantener esta cercanía para incomodar a Milei.
Un funcionario del gobierno de Lula confirmó que la oportunidad de diferenciarse de Milei no pasó desapercibida en el Palacio Planalto. La misma fuente corroboró que el alcalde Paes, un aliado de Lula que aspira a la gobernación del estado de Río de Janeiro en las próximas elecciones, jugó un papel clave en este acercamiento. También colaboraron en la conexión el vicepresidente Alckmin y la ministra de Planificación, Simone Tebet. “La idea es abrirse a empresarios de fuera de Brasil y mostrarse como un gobierno aperturista y pro-mercado”, concluyó.
En resumen, la imagen de Lula y Rocca no solo refleja un acercamiento entre dos figuras relevantes, sino que también envía un mensaje claro al sector empresarial y a la política argentina, en un momento donde las diferencias de enfoque y estrategia se vuelven cada vez más evidentes.

