El gobierno de Javier Milei se encuentra evaluando la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales para mayo del año próximo. Esta decisión está íntimamente relacionada con el análisis de la situación económica actual y el debate interno en los niveles más altos de la administración aún no se ha cerrado.
Los más optimistas sostienen que lo mejor es mantener la fecha de octubre, ya que para entonces la economía habrá comenzado a recuperarse tras el ajuste actual, generando así empleo y un aumento en el consumo. Por otro lado, quienes abogan por el adelantamiento advierten que el año entrante la desconfianza del mercado podría intensificarse ante la incertidumbre sobre la reelección de Milei, lo que podría disparar nuevamente el riesgo país, tal como ocurrió entre septiembre y octubre del año pasado.
Este aumento del riesgo complicaría aún más la situación de financiamiento que ya enfrenta el equipo económico, algo que se evidenció en la reciente licitación de deuda realizada este lunes. Argentina deberá afrontar pagos de deuda externa por un total de USD 28.000 millones el próximo año, y despejar las dudas sobre la reelección de Milei a la brevedad podría ayudar a reducir el riesgo país y facilitar el acceso a los mercados de deuda.
Adicionalmente, adelantar las elecciones y eliminar las PASO podría limitar las posibilidades del peronismo para organizarse y presentar un candidato competitivo. Las encuestas también indican una caída sostenida en la imagen de Milei, lo que suma un incentivo más para considerar un adelanto electoral.
El senador peronista Sergio Uñac fue el primero en manifestar públicamente esta preocupación, al enviar una carta al Partido Justicialista sugiriendo que el peronismo debe anticiparse a este escenario y definir su candidato en internas antes de que finalice el año. Uñac advirtió que "el impacto y las consecuencias negativas de las políticas de ajuste se profundizan y el Ejecutivo busca modificar el sistema electoral". Además, mencionó que "ante el aumento del descontento social, es posible que se busque adelantar la fecha de los comicios para el primer semestre de 2027".
Esta hipótesis fue confirmada por dos altos funcionarios del gobierno y un gobernador que mantiene un diálogo fluido con la Casa Rosada, quienes indicaron que hay intendentes del Conurbano que ya están considerando esta posibilidad. Sin embargo, algunos dirigentes libertarios con más experiencia política expresan su preocupación. "Adelantar elecciones es de perdedores, lo hizo Alfonsín y así le fue", sentenció uno de ellos.
El equipo económico prevé un 2027 muy complicado en términos financieros debido a la incertidumbre sobre la reelección de Milei. Además, la opción de adelantar las elecciones enfrenta obstáculos legales. El artículo 95 de la Constitución Nacional, tras la reforma de 1994, establece que las elecciones presidenciales deben llevarse a cabo dentro de los 60 días previos a la finalización del mandato actual. "Para adelantar las elecciones a mayo, habría que modificar la Constitución", aclaró un exfuncionario de la Dirección Nacional Electoral. Sin una reforma constitucional, el máximo que se podría adelantar sería hasta el 10 de octubre de 2027, lo que no sería suficiente.
En una provincia que oscila entre la conciliación y la confrontación con el gobierno libertario, se reconoció que el oficialismo ha blanqueado sus intenciones de realizar las elecciones en mayo. "Nuestra elección provincial estaba prevista para junio, pero tendríamos que moverla a octubre, porque si la primera vuelta nacional es en mayo, el balotaje podría caer en junio", explicaron.
El gobernador Martín Llaryora había considerado convocar a elecciones en marzo del próximo año, pero ante el deterioro de la imagen de los libertarios, ha cambiado de opinión. "El gobierno nacional llegará más debilitado al segundo semestre, así que podría convenirnos programar la elección para septiembre", especulan en el entorno del gobernador cordobés.
Mientras tanto, los libertarios ya avanzan en la parte del plan que no requiere una reforma constitucional. Diego Santilli y Patricia Bullrich organizaron una reunión con legisladores y jueces electorales para discutir una reforma electoral que elimine las PASO y establezca un sistema de boleta única para las presidenciales. En ese encuentro, no se mencionó el adelantamiento de la fecha, ya que la reforma planteada ya presenta desafíos significativos. "La boleta única, junto con la eliminación de las PASO, podría generar una dispersión del voto terrible: hay 37 partidos en condiciones de competir para la categoría presidencial", comentó un diputado presente en la reunión.
En efecto, la implementación de la boleta única permitiría que un candidato sin estructura nacional, pero con buena imagen en la sociedad, como la vicepresidenta Victoria Villarruel, se presente en las elecciones presidenciales, lo que generaría un resultado incierto.

