La atmósfera de paranoia que se respira en la Casa Rosada se intensificó debido a la creciente tensión entre Karina Milei y Santiago Caputo. Los empleados de Las Fuerzas del Cielo vivieron un momento de angustia cuando no lograron acceder al salón Martín Fierro debido a la misteriosa desaparición de la llave.
Este salón alberga las oficinas de Santiago Caputo y María Ibarzábal, la secretaria Legal y Técnica que, como se anticipó, se convertiría en el próximo objetivo de Karina tras la salida de Sebastián Amerio del ministerio de Justicia. El primer sospechoso de este enigma fue un electricista, quien, según rumores en los pasillos, se llevó la llave el viernes pasado.
Como el fin de semana no hay actividad en la Casa Rosada, la ausencia de la llave se hizo evidente solo en las primeras horas del lunes. Mientras tanto, los integrantes de Las Fuerzas del Cielo se refugiaron en el Salón de las Mujeres y exigieron un suministro ilimitado de chocotorta.
La confusión se extendió por un par de horas, y surgieron especulaciones sobre el uso de ganzúas, un recurso que no se alinea con el protocolo de seguridad de la casa de todos los argentinos. Los miembros de Las Fuerzas del Cielo, apasionados por la mitología de Hollywood, compararon a este personaje enigmático con Rubeus Hagrid, el formidable guardián de las llaves de Hogwarts, la famosa escuela de magia que asistió Harry Potter.
La inquietud por parte de los celestiales sobre su permanencia en el gobierno, o si todo era solo un malentendido, se disipó cuando finalmente encontraron al clavero, el hombre encargado de un llavero gigante que da acceso a todas las puertas, excepto a las secretas.
En medio de esta situación, los allegados a Caputo intentaron restarle importancia al evento, explicando que desde hace meses las puertas se cierran con llave cada viernes. Sin embargo, el incidente que llevó a esta precaución extrema no fue la aparición de ninjas, sino el robo de un kilo de miel. Además, también se extraviaron tazas y vasos térmicos, pero el hurto del dulce de abeja, que en otras circunstancias podría haber sido atribuido a un oso, marcó un antes y un después en la seguridad de los cuarteles de Las Fuerzas del Cielo.

