La discusión sobre el Tratado en Materia de Patentes de Medicamentos (PCT) se intensificó en el ámbito político argentino, con el gobierno enfrentando un nuevo desafío en su relación con Estados Unidos. A pesar de que el proyecto obtuvo dictamen de mayoría el 12 de mayo, los diputados Martín Menem y Gabriel Bornoroni reconocieron que aún carecen de los votos necesarios para su aprobación.
Conflicto entre Menem y Caputo por el PCT
Durante su visita a Washington, Santiago Caputo fue testigo del descontento estadounidense respecto a la reserva del capítulo 2 del PCT, que permite patentamientos a través de exámenes internacionales. Esta situación generó tensiones en el oficialismo, donde algunos legisladores del PRO firmaron un dictamen en disidencia, criticando a la gestión de Federico Sturzenegger y su equipo.
El diputado Maximiliano Ferraro, cercano a Elisa Carriño, cuestionó la estrategia de los libertarios y presentó una propuesta que eliminaba la reserva del capítulo 2, buscando facilitar el proceso de patentabilidad a nivel internacional.
Apoyos y divisiones en el oficialismo
En la misma jornada en que Caputo escuchaba las exigencias de Estados Unidos, el gobierno logró reunir el apoyo de varios sectores, incluidos miembros de la UCR y otros aliados. Sin embargo, la bancada de Cristian Ritondo en el PRO se mostró dividida, lo que puede complicar la obtención de los 129 votos necesarios para avanzar con el tratado.
Las tensiones entre Sturzenegger y el ministro de Economía se intensificaron, y el canciller Pablo Quirno también fue señalado como responsable de frenar el debate legislativo, lo que podría tener repercusiones en las negociaciones con el gobierno estadounidense.
El riesgo de un nuevo conflicto con la industria farmacéutica
Los laboratorios locales, liderados por Hugo Sigman, han presionado para mantener la reserva del capítulo 2, lo que pone al gobierno en una situación delicada. Un diputado libertario advirtió que la falta de consenso podría llevar a un escenario similar al de Arturo Illia, quien enfrentó un fuerte conflicto con la industria farmacéutica en la década de 1960.
La referencia a Illia resuena en el debate actual, ya que el PCT tiene sus orígenes en 1970, en un contexto político complicado. La situación se complica aún más con la falta de claridad sobre quién se encarga realmente del tema, ya que el presidente Javier Milei delegó la responsabilidad en su hermana Karina, dejando el futuro del tratado en manos de Menem.

