El ministro de Trabajo, Toto Caputo, postergó nuevamente la implementación de uno de los capítulos más críticos de la reforma laboral. La reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), diseñado para sustituir parcialmente el sistema tradicional de indemnizaciones, se retrasó hasta 2027, intensificando la disputa con Federico Sturzenegger, quien considera a esta reforma como un pilar fundamental de su agenda de desregulación.
Razones fiscales detrás del retraso en la reforma laboral
Caputo argumentó que motivos fiscales justifican la demora en la reforma. La propuesta original obligaba a los empleadores a destinar una parte de las contribuciones patronales al FAL. Las grandes empresas debían aportar el 1% de los salarios, mientras que las medianas, pequeñas y microempresas debían contribuir con un 2,5%. Este dinero no iría más a la Anses, sino a fondos privados que cubrirían futuras indemnizaciones.
El Ministerio de Economía advirtió que el nuevo sistema podría generar un déficit fiscal superior a 4,5 billones de pesos anuales, lo que representa aproximadamente el 0,46% del PBI, equivalente a unos 2.500 millones de dólares al año. Sin embargo, defensores del FAL consideran que esta estimación es una exageración malintencionada, argumentando que la implementación del sistema sería un proceso gradual que llevaría años.
Impacto de la recaudación en la decisión de Caputo
La recaudación del gobierno ha caído de manera persistente, lo que ha generado tensiones internas sobre la capacidad de continuar con el ajuste fiscal. La baja real en la recaudación del IVA y el Impuesto a las Ganancias ha afectado de manera significativa los ingresos nacionales. Desde Economía se sostiene que no hay margen para resignar más recursos destinados al sistema previsional.
Se estima que el FAL podría inyectar al mercado porteño alrededor de 2.100 millones de dólares anuales. Sin embargo, aunque la fecha de inicio estaba prevista para el 1 de junio próximo, funcionarios del equipo económico ya informaron de manera informal a bancos y administradoras privadas que el lanzamiento se retrasará al menos hasta 2027.
Expectativas del sector y la disputa interna
Las expectativas eran altas. Las sociedades gerentes de fondos comunes de inversión y los fiduciarios autorizados por la Comisión Nacional de Valores anticipaban un flujo constante de aportes mensuales, con la posibilidad de transformar la industria local de fondos. El presidente de la CNV, Roberto Silva, destacó que se trataba de “más de 500 mil empleadores”, lo que representaría una revolución en términos de volumen.
No obstante, el proyecto quedó estancado, víctima de la lucha interna entre Caputo y Sturzenegger, que abarca no solo este aspecto, sino también la dirección de la política económica en general. Caputo busca mantener el dólar estable, mientras que Sturzenegger promueve una apertura más rápida del cepo cambiario, alineándose con un enfoque más liberal del mercado.
La tensión también afecta las relaciones con el FMI. Sturzenegger mantiene una buena conexión con técnicos del organismo, gracias a su formación académica y su experiencia en el MIT, lo que genera descontento en Economía, donde algunos sienten que su influencia podría haber facilitado desembolsos y mejorado el diálogo con Washington.
Este conflicto ya tiene repercusiones en áreas concretas del Estado, como se evidenció en el INTI, donde Sturzenegger impulsó recortes drásticos que Caputo intentó frenar. Algo similar ocurre con la Ley Hojarasca, donde Sturzenegger celebra la derogación de regulaciones como un triunfo político, mientras que en Economía se muestran cautelosos sobre el impacto que una desregulación apresurada podría tener en la recaudación.
En el Gobierno circula la hipótesis de que Sturzenegger podría asumir en el futuro un rol de mayor coordinación política y económica, similar a una Jefatura de Gabinete. Por su parte, Caputo se aferra a su puesto mientras logre estabilizar la situación cambiaria y cerrar el esquema de financiamiento internacional. Así, la reforma laboral queda atrapada en esta disputa, y el nuevo negocio financiero deberá esperar.

