Un nuevo papelón protagonizó Patricia Bullrich al intentar desestabilizar una declaración en contra de la dictadura, pero terminó siendo aprobada por unanimidad en el Senado. Durante la sesión del miércoles, el bloque libertario, impulsado por Bullrich, se vio arrastrado a una situación incómoda cuando todos los bloques votaron a favor de un proyecto de resolución presentado por Eduardo Wado De Pedro, que reafirma el compromiso del Senado con la consigna de "Memoria, Verdad y Justicia" en el marco del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
A pesar de sus intentos por entorpecer el debate e incluso dejar sin quórum el recinto, la maniobra de Bullrich fracasó y la bancada de La Libertad Avanza (LLA) terminó absteniéndose. La declaración, que contaba con el respaldo de Wado de Pedro, quien sufrió en carne propia el secuestro y desaparición de sus padres a manos de los militares, fue aprobada con un total de 49 votos a favor y 20 abstenciones del oficialismo. Aunque su contenido era meramente declarativo, su aprobación posee un fuerte simbolismo que incomoda a Bullrich y otros referentes del gobierno.
El texto de la resolución establece: "El Senado de la Nación declara su compromiso permanente con la Memoria, la Verdad y la Justicia al conmemorarse el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976". Además, reafirma el valor del consenso democrático construido por la sociedad argentina desde 1983, expresado en el principio del Nunca Más al terrorismo de Estado, la continuidad de los juicios por crímenes de lesa humanidad y la defensa del Estado de Derecho.
Sin embargo, durante el debate, Joaquín Benegas Lynch cuestionó la narrativa de la dictadura, atribuyéndola al "terrorismo" y a las "organizaciones guerrilleras". Bullrich, en su afán por obstaculizar el tratamiento del proyecto, intentó hasta el último momento presentar una alternativa. De Pedro estuvo dispuesto a dialogar durante la tarde en busca de un texto consensuado, pero ante la falta de acuerdo, el interbloque de José Mayans propuso votar la parte resolutiva de la declaración sin incluir los fundamentos, que suelen estar cargados de consideraciones políticas.
A las 18:40, Bullrich leyó un texto que recibió por WhatsApp, intentando contrarrestar la propuesta del kirchnerismo. En su versión, omitió la referencia a la consigna de los organismos de derechos humanos y sustituyó el enfoque por una "condena a cualquier tipo de violencia", lo que, según la jurisprudencia argentina, tiende a equiparar los crímenes de Estado con la violencia de las organizaciones revolucionarias.
Tras la sesión, Bullrich utilizó su cuenta en X para expresar su descontento. "El kirchnerismo se adueñó durante décadas de los derechos humanos para convertirlos en un negocio político. Impuso un relato, persiguió al que pensaba distinto y adoctrinó a toda una generación. Hoy repitieron lo mismo con una declaración sesgada y excluyente en el Senado. La Libertad Avanza propuso algo distinto: una mirada completa, sin relato y sin grieta", escribió.
De Pedro, en un gesto desafiante, le pidió a Bullrich que informara el número del proyecto que quería votar, exponiéndola a la realidad de que no tenía un expediente presentado y que solo leía un texto que le habían enviado por WhatsApp. Además, afirmó que "se terminó el monopolio de la memoria" y que "la historia es completa o no es".
La frustración de Bullrich se hizo evidente durante la discusión, cuando solicitó un cuarto intermedio al presidente provisional de la cámara, Bartolomé Abdala, para intentar elaborar un proyecto. Bullrich buscó un atajo antirreglamentario que Abdala, de San Luis, no supo cómo impedir, en medio de los gritos del peronismo, para que se sometiera a votación el proyecto de De Pedro. Sin embargo, su maniobra no prosperó.
Finalmente, De Pedro volvió a confrontar a Bullrich, pidiéndole que informara el número del proyecto que deseaba votar, dejándola en evidencia por no tener un expediente formal. "Dame un cuarto intermedio, dame tiempo para que pueda presentarlo", dijo Bullrich, con un gesto burlón que incluyó un guiño de ojo. La discusión por un simple proyecto de resolución podría ocultar un debate más profundo dentro del gobierno, que resurge cada año cerca del 24 de marzo: el indulto a los represores condenados por crímenes de lesa humanidad, una medida que el presidente Javier Milei considera, según revelaciones recientes.
Un dirigente importante de LLA explicó que, más allá de la búsqueda de un impacto mediático que desplace al gobierno de la agenda de corrupción, el indulto a genocidas condenados enfrenta serios obstáculos legales. "El kirchnerismo sentó jurisprudencia y ahora no se puede indultar a condenados por lesa humanidad, como lo hizo Menem en los 90. La solución debe ser judicial", argumentó.

