La situación política del gobierno de Javier Milei se complica con la decisión de Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores libertarios, quien desafía al presidente al desobedecer una orden directa. Bullrich anunció que ejercerá su "derecho a la objeción de conciencia" y no apoyará la retirada del pliego de Verónica Michelli, cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, conocido por investigar la corrupción en el gobierno libertario.
Desafío político de Bullrich a Milei
En un gesto que podría marcar una ruptura, Bullrich comunicó en su cuenta de X que se opone al retiro del pliego de Michelli, quien aspiraba a convertirse en jueza federal. Este movimiento se convierte en un problema serio para la administración de Milei, dado que Bullrich es una figura política de gran peso y reconocimiento, con índices de aprobación superiores al propio presidente en diversas encuestas.
El impacto de la decisión en el gobierno
La decisión de Bullrich coincide con su intención de impulsar su candidatura presidencial para 2027, respaldada por figuras influyentes como Paolo Rocca, dueño de Techint. Este contexto revela una crisis que podría acarrear un daño electoral significativo para Milei, justo en un momento en que su reelección está en juego.
La mala gestión de los pliegos judiciales
La situación también expone la falta de coordinación y la mala praxis del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y de otros actores del gobierno, quienes enviaron pliegos al Senado sin la debida consideración. El hecho de retirar un pliego ya aprobado en comisión refleja un proceso apresurado y desorganizado, que beneficia únicamente a Mahiques, quien logró extender el mandato de su padre como camarista.
Además, se reveló que Bullrich tuvo que lidiar con la presión de Mahiques, quien intentó trasladarle la responsabilidad del papelón al acusarla de apurar la convocatoria para la audiencia pública de Michelli, mientras el gobierno aún debatía sobre su candidatura. Esta falta de claridad y estrategia en la gestión de los pliegos judiciales pone en evidencia la fragilidad del gobierno y su capacidad para manejar conflictos internos.

