El peronismo en el Senado bonaerense logró evitar una ruptura que parecía inminente y llegó a un acuerdo para conformar las comisiones de trabajo. El Frente Renovador cedió a La Cámpora la influyente comisión de Asuntos Constitucionales, un gesto que facilitó el entendimiento entre las partes.
Acuerdo clave entre el peronismo y La Cámpora
El viernes se vivió un día intenso de negociaciones entre figuras como Verónica Magario, Sergio Berni, Malena Galmarini y el camporista Emmanuel González Santalla. La situación se tornó crítica cuando la vicegobernadora presentó un esquema de comisiones sin consenso con el resto del peronismo.
Magario designó a Germán Lago en Legislación General y propuso que Galmarini liderara Asuntos Constitucionales, una comisión controlada por La Cámpora desde hace años. Esta decisión fue interpretada como un desafío por el kirchnerismo, lo que llevó al bloque a un estado de tensión extrema, al borde de la ruptura.
Reacomodamientos en el peronismo
Finalmente, Malena Galmarini aceptó que González Santalla se quedara con Asuntos Constitucionales, mientras que el massismo retuvo la presidencia de Presupuesto e Impuestos, a cargo de Valeria Arata. Como parte del acuerdo, La Cámpora se comprometió a apoyar a Galmarini en la presidencia de la comisión de Reforma Política, que será crucial para definir el reglamento electoral del próximo año.
La comisión que controla La Cámpora es fundamental, ya que allí se discutirán los pliegos para la designación de jueces y funcionarios del Poder Judicial, incluyendo los futuros jueces de la Suprema Corte. En el peronismo, muchos se preguntan por qué Magario asumió un costo político tan elevado al dejar esa comisión, inicialmente, en manos del massismo.
Parálisis legislativa y tensiones internas
El Senado lleva más de dos meses paralizado y aún no ha realizado su primera sesión ordinaria del año, debido a las diferencias internas en el peronismo que afectan la actividad legislativa. El descontento con la vicegobernadora es notable, y durante días se especuló con una posible fractura del bloque.
Sin embargo, esa ruptura no se concretó, ya que todos comprendían que una división en el Senado podría desencadenar una crisis similar en Diputados y en los Concejos Deliberantes. La estrategia de Magario en la conformación de las comisiones parece estar relacionada con la tensión que surgió a inicios de año, cuando Cristina Kirchner logró imponer a Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado, un puesto que Axel Kicillof consideraba estratégico por su importancia en la línea de sucesión.
Magario había intentado colocar a Ayelén Durán, una senadora cercana a Andrés Larroque, en la vicepresidencia primera. Junto a Gabriel Godoy, Durán formó parte de la antigua cúpula de La Cámpora en Bahía Blanca, que se separó de la conducción de Máximo Kirchner para alinearse con el axelismo a través del Cuervo.

