En el exclusivo barrio de Nordelta, conocido como La Isla, se desarrolló una sofisticada operación de lavado de dinero vinculada al Comando Vermelho. Este área, que alberga a residentes prominentes como los hermanos Kovalivker y el futbolista Cholo Simeone, fue el hogar de Marcelo Clayton Alves De Sousa, quien se convirtió en el principal operador de esta red criminal en Argentina.
Condenas por lavado de activos en Nordelta
Recientemente, cinco miembros de la organización fueron condenados por facilitar la circulación de 520 millones de dólares entre 2015 y 2023, provenientes del narcotráfico. Este dinero se utilizó para adquirir armamento pesado para el Comando Vermelho, uno de los grupos criminales más poderosos de Brasil, que surgió en los años 70.
Investigación y metodología del lavado
La investigación, iniciada a partir de una alerta de Brasil, fue llevada a cabo por fiscales de la Procuración de Lavado de Activos (Procelac). Se descubrió que la organización utilizó una compleja ingeniería financiera que incluyó decenas de testaferros y una variedad de métodos para blanquear dinero en Argentina, incluyendo transferencias a través de cuentas de bancos como Banco Santander y Banco Galicia, así como plataformas de criptomonedas como Binance.
Las condenas firmes dictadas por la Cámara Federal de Casación incluyeron penas de tres años de prisión en suspenso y multas exorbitantes, alcanzando en algunos casos 780 millones de pesos. A pesar de la gravedad de los delitos, muchos de los condenados quedaron en libertad debido a su rol menor en la estructura delictiva.
Operaciones y conexiones internacionales
Alves De Sousa y su esposa, Naly Pires Diniz, se encuentran prófugos. La investigación reveló que la organización manejó desde 2015 hasta 2023 más de 84 millones de pesos y 188 bitcoins, además de activos en criptomonedas que suman 515 millones de dólares. Las autoridades detectaron que gran parte de los fondos se originaron en la Triple Frontera, donde se realizaron transferencias desde empresas conectadas al Comando Vermelho.
El esquema de lavado incluía el uso de criptoactivos y prácticas como el smurfing, que consiste en realizar múltiples depósitos fraccionados para evitar detecciones. Esta técnica complicó la trazabilidad de las transacciones y facilitó el movimiento de dinero ilícito.
Las computadoras y teléfonos secuestrados durante los operativos mostraron la magnitud de las operaciones y la sofisticación del sistema de lavado. La organización, liderada por Alves De Sousa, se benefició de la falta de regulación en el uso de criptomonedas, lo que permitió el blanqueo de grandes sumas de dinero sin control.

