Un episodio emblemático de la era libertaria se transformó en un verdadero dolor de cabeza para Néstor Rozín, un empresario destacado y propietario del Hotel Sol de Funes, entre otros emprendimientos. El año pasado, Rozín decidió invertir de su propio bolsillo para reparar un tramo de la colectora de la Autopista Rosario-Córdoba, ya que su deterioro afectaba el acceso vehicular de sus clientes.
Vialidad Nacional exige deshacer el arreglo
Sin embargo, Vialidad Nacional le envió una intimación, obligándolo a deshacer la mejora en un plazo de diez días. Lo que se suponía que sería un ejemplo de iniciativa privada se vio frustrado por la intervención de funcionarios del gobierno de Javier Milei, quienes exigieron que el empresario eliminara las mejoras y que la autopista regresara a su estado de abandono hasta que se adjudique a un concesionario.
Sospechas de intereses políticos en la obra
En la localidad de Funes, surgen sospechas sobre un posible trasfondo político, dado que la obra en la colectora se realizó durante la campaña electoral del año anterior. En ese contexto, el hotel de Rozín fue sede de un evento encabezado por la ex vicegobernadora Gisela Scaglia, quien en ese momento era candidata de Unidos. Según el portal InfoFunes, la mejora se llevó a cabo para facilitar el movimiento vehicular durante el acto político, beneficiando también a clientes, trabajadores, proveedores y otros negocios de la zona que dependen de ese acceso deteriorado sobre la Ruta 9.
El contexto político de Vialidad Nacional
La delegación santafesina de Vialidad Nacional está bajo la dirección de Gastón Bruno, quien ocupó el cargo de secretario de Obras Públicas durante la gestión del ex intendente del PRO, Diego León Barreto. Bruno tuvo que renunciar a su puesto en medio de una polémica relacionada con una licitación que se adjudicó a una empresa en la que estaba involucrado. Este contexto genera aún más dudas sobre la decisión de deshacer la obra y el verdadero motivo detrás de la acción de Vialidad Nacional.

