El riesgo país descendió por debajo de los 500 puntos, lo que reavivó las aspiraciones de Javier Milei de acceder a los mercados internacionales. Desde el Ministerio de Economía, se contempla la posibilidad de emitir deuda por un total de USD 25.000 millones con el objetivo de asegurar su reelección.
Objetivos financieros del Gobierno argentino
La estrategia del Gobierno busca atravesar con mayor estabilidad el calendario financiero, reforzar las reservas y destinar alrededor de USD 5.000 millones a obras públicas en provincias, con el fin de mantener el apoyo de los gobernadores hacia su candidatura.
Este viernes, el riesgo país cayó a 488 puntos, aunque luego subió a 494. A pesar de esto, el indicador de JP Morgan se mantuvo por debajo de los 500 puntos, lo que se considera un dato positivo, aunque muestra cierta resistencia a seguir descendiendo.
Factores que impactan en el riesgo país
La mejora en el riesgo país se atribuye en gran parte a factores externos. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para mantener una tregua y asegurar la libre navegación en el estrecho de Ormuz crean un ambiente favorable para los mercados. Dado que cerca de una quinta parte del petróleo mundial transita por esa ruta, cualquier señal de distensión alivia las preocupaciones sobre la inflación global y aumenta el interés por activos de riesgo, incluidos los argentinos.
A pesar de las compras récord de reservas, el Tesoro aún necesita USD 1.000 millones para el vencimiento de julio. La clave radica en la tasa a la que podría endeudarse Argentina en este contexto. Los bancos calculan que la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que ronda el 4,5% anual, sumada al riesgo país de 500 puntos, podría resultar en una tasa cercana al 9,5% anual en dólares.
Desafíos en la emisión de deuda
Este escenario genera tensiones dentro del equipo económico. Si bien el mercado considera que Argentina podría volver a emitir deuda, Milei aún tiene reservas. El ex secretario de Finanzas, Alejandro Lew, fue destituido por intentar acceder a los mercados con una tasa de 9,75%.
Con un riesgo país de 400 puntos, la tasa podría bajar a aproximadamente 8,5%. Con 300 puntos, se acercaría al 7,5%, y con 250 puntos, el objetivo que se menciona en Economía, el costo podría llegar al 7%. Sin embargo, la incertidumbre sobre la reelección de Milei mantiene el riesgo país elevado.
A pesar de la diferencia que parece pequeña, para una emisión de USD 25.000 millones, las variaciones en la tasa representan miles de millones en costos a lo largo de la vida de los bonos. Por ello, el riesgo país se ha convertido en un termómetro constante para la economía argentina, que busca demostrar que ha dejado atrás su condición de deudor serial.
Sin embargo, parte de esta ecuación escapa al control argentino. Durante el gobierno de Mauricio Macri, el país podía emitir deuda al 7% porque los bonos del Tesoro estadounidense rendían cerca del 2%. Actualmente, la referencia estadounidense se sitúa en torno al 4,5%, lo que implica que, aun si Argentina logra reducir su riesgo país a 400 puntos, seguiría enfrentando tasas significativamente más altas que hace una década.
El panorama internacional y sus efectos
La situación en Estados Unidos también complica el panorama. Aunque la inflación ha disminuido, sigue siendo un problema, y el precio del petróleo se ha vuelto una nueva amenaza. La economía estadounidense se mantiene fuerte, lo que sorprende incluso a la Reserva Federal, y no se prevé una recesión inminente, lo que hace que el mercado no apueste por una baja acelerada de tasas.
Además, el déficit fiscal y el creciente endeudamiento del gobierno estadounidense obligan a ofrecer rendimientos cada vez más altos para colocar deuda. Recientemente, los bonos a largo plazo alcanzaron niveles no vistos desde 2007. El consenso en el mundo financiero es claro: las tasas altas permanecerán por un tiempo prolongado.
Frente a una posible derrota de Trump en noviembre, se anticipa una fuerte dolarización por parte de grandes jugadores, lo que podría alterar los planes de Argentina.
La historia de Alejandro Lew ilustra esta complejidad. Asumió la Secretaría de Finanzas en noviembre de 2025 con la misión de reabrir el acceso a los mercados de deuda. Cuando el riesgo país tocó mínimos históricos, muchos pensaron que era el momento adecuado. Lew defendía la idea de emitir deuda, incluso a altas tasas, para construir una curva soberana y mejorar condiciones más adelante. Sin embargo, Milei consideraba que aceptar tasas elevadas significaba reconocer que la estabilización no era estructural.
La tensión culminó con la llegada de Federico Furiase a Finanzas, visto como un triunfo de la postura de Milei, que ahora espera una mayor disminución del riesgo país y tasas más bajas antes de salir a Wall Street. Sin embargo, el calendario financiero no espera. El 9 de julio vencen alrededor de USD 4.400 millones y aún falta conseguir cerca de USD 1.000 millones para cumplir con ese compromiso. En agosto, el flujo de dólares disminuye y en noviembre se presenta otra incertidumbre internacional. El 9 de enero se acerca otro vencimiento significativo, nuevamente por USD 4.400 millones.

